¿Salir o no a bailar?

¿Salir o no a bailar?..

Suena raro la pregunta, ¿verdad? 🙂 La única respuesta correcta que podemos imaginar seria un si. Pero cuando nos ponemos a pensar y siendo sinceros, con qué frecuencia salimos a bailar?

Con la llegada de buen tiempo y en verano sin duda vamos a bailar con más frecuencia y más ganas. Días largos y más tiempo libre debido a que muchos hacemos jornadas intensivas en trabajo o estamos de vacaciones.  Desde luego apetece pasar más tiempo fuera de casa y disfrutarlo al máximo. Ni nos preguntamos qué hacemos viernes por la noche, los bailarines lo  tomamos por hecho. 🙂

Sin embargo con la llegada de otoño todo cambia. Lo primero es el frio que no motiva para nada salir de casa. También cambia nuestro ritmo biológico. Como se hace de noche muy temprano solemos acostarnos antes también. Cuesta mucho salir a bailar a medianoche ya que simplemente cuesta mantenerte despierto. Para muchos la hora de salir a bailar ya es la hora de acostarse. Cada lunes te prometes salir el próximo viernes o sábado y al llegar el día solo piensas en el frio que hace fuera y en lo bien que se esta en casa. Y si además tienes que ir en transporte público olvídalo, ¿verdad?

Y así nos quedamos esperando el próximo viernes, a ver si mejora el tiempo o si por fin llega la primavera. 🙂  Admiro mucho a los que consiguen seguir su rutina de baile y no la cambian por la comodidad del sofá y el calor de una mantita!

Siempre resulta curioso que si has conseguido motivarte y salir una vez en la pista te lo pasas genial.  No paras de bailar, te encuentras con mucha gente conocida. Practicas las figuras aprendidas en clases, ves tus avances, tus puntos fuertes y los pendientes de trabajar. Piensas porque no lo haces más a menudo, incluso te quedas hasta cerrar el local! ¿Te suena? 🙂

El  día siguiente puede que estés cansado, sobre todo si es lunes, pero es un cansancio feliz! Estas animado acordándote de lo bien que te lo pasaste anoche.  Piensas en las figuras que has hecho y si te han salido bien. Recuerdas que se te olvidaron algunas y las tienes pendientes para la próxima vez. La chica piensa en si ha entendido los marcajes, si ha conseguido hacer bien los pasos que no conocía. Si ha utilizado los recursos del estilo, si hay algo que no le salió de todo bien y lo tiene pendiente de practicar la próxima vez. Si ha visto alguna figura nueva que le gustaría aprender… ¡En lo guapa que estaba con sus zapatos de baile! Y un sinfín de pensamientos y tareas antes de salir la próxima vez que seguramente será el próximo fin de semana. 🙂